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Mitomanía de una Era absurda

24 febrero 2009

Click previo indispensable

Dudé durante unos instantes si titular este post de presentación del Blog, basado en tiempos añejos acordes con los personajes, bajo la manida frase inicial de los shows de la telepayasa familia Aragón, “¿¿Cómo están ustedes??“. Tras recapacitar unos breves segundos, rechacé fulminantemente la idea. En poco representaría la verdadera intención de este infame proyecto.

Dios Santo, ¡¡huyamos!! un nuevo rincón virtual de jubiletas prematuros, acaramelados nostálgicos con el cerebelo aparcado en los Mundos de Yupi, enalteciendo los tiempos de Don Pimpón y los Bucaneros, convencidos sin discusión de que en definitiva, todo tiempo pasado fue por siempre mejor. Si le produce urticaria todo el rollaco ochentero auspiciado por el terrible lobby mediático, que nos asfixia de subproductos de cultura retro (con suerte desigual, ya sea en anuncios de Coca-Cola, programas de Corbacho o fallidas teleseries), HUYA cuanto antes (cabrón), pues no encontrará otra cosa. En el extremo contrario, si lo que le produce orgasmos de añoranza es el sentimentalismo rememorativo, la nostalgia melindrada de las merendolas con Nocilla, la emotividad intrínseca de la canción de Casimiro, amigo, HUYA también, pues no será eso lo que aquí encuentre. ¡¡Hijosdeputa!! tampoco me dejen solo.

La Mano de Dios, Rosalía del Medio Talego y el Extraterrestre Homosensual

OCHENTALIA es ante todo un proyecto personal, una especia de válvula de escape de una mente complicada y retorcida, sarcástica pero detestable, de un energúmeno como el que suscribe dotado de una personalidad minuciosa y exhaustiva, altamente ilustrado en lídes que a nadie le interesan. Capaz de concentrar conocimientos tan inútiles como el origen hebreo del muñeco Espinete, desmontar mitos vetustos como la existencia de un auténtico yo-yo Russell de “Cinco Estrellas”, o incluso desperdiciar tiempos insanos localizando en YouTube las canciones originales plagiadas que, en su día, derivaron en algunos exitazos de los genuinos Hombres G. Todo ello, no gasten saliva tratando de ridiculizar lo evidente, vergonzoso y lamentable a partes iguales. Pero de algún modo –enfermizo- también, simpático y divertido. Puede incluso que, para algunos (o al menos es esta mi desperada esperanza), hasta entretenido.

OCHENTALIA va a ser un análisis personal por fascículos, en clave de humor, de diversos episodios de una era de mitos, un pasado aún cercano de una casta ajena a franquismos, transiciones y Carlitosalcántaras de los huevos, hedonistas horteras preocupados tan sólo por disfrutar, innovar y estar siempre al loro (Tierno Galván dixit), y algunos de ellos, también colocaos (sorprendentemente, también sic).

El Laberinto de Congost, las cerdadas de neón del Night Club de Porky y el multinacional SEAT Ronda.
Un homenaje a los genuinos padrinos de la Libertad con mayúsculas que inauguró la Generación Guay, felizmente formada a años-luz del analfabetismo marginal de la LOGSE. Bajo una dimensión no sólo infantil, sino también en recuerdo al Milán de Van Basten, Gorbachov y la Perestroika, los pezones cónicos de Sabrina y hasta los míticos Juegos de Barcelona, que quizás supusieron el punto de inflexión no sólo en mi madurez (al coincidir con la edad del acné -y de las pajas-) sino tal vez en la inocencia mitómana pop en este país, al tomar modernamente conciencia de sus propios valores. Por ello, y a modo de último aviso, advertir que OCHENTALIA luce un nombre en verdad inapropiado: un bledo me importa el Golpe de Estado del 81 en el que aún no levantaba tres palmos del suelo, del mismo modo que no concebiré mi deplorable legado sin revisar la Catapulta Infernal de los paletodentudos gemelos Derrick en “Campeones”, fechados allá por principios de los años 90.

Con todo, las presentaciones sociales cubiertas en aras de diplomacia, las disculpas no presentadas en virtud de mi pésima educación, y las cartas (Heraclio Fournier de la ACB ’85*) puestas sobre la mesa, no me queda otra ya que dar rienda suelta a mi archivo y autoimponerme un muy apropiado y nostálgico “no te enrolles, Charles Boyer” y dejarme de hostias.

*Baraja de la Liga de Baloncesto 84-85
CORBALÁN, la carta gafe por excelencia: viejo ¡y encima
bajito, el mamón! jugada impepinablemente perdida.

Que Dios les bendiga a todos ustedes.

Sean cordialmente bienvenidos, y muy buenas noches.