Archive for the ‘Publicidad’ Category

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El tipo de la Tónica

13 septiembre 2009

Bernard Lecoq, el gafitas de la Tónica

A estas alturas de la vida en las que múltiples canas invasoras comienzan a platear mi aspecto (con enormemente erótico resultado), aún me duelen prendas y avergüenza reconocer mi reciente adicción a la bebida refrescante con quinina, la Tónica de Schweppes. Si bien el pedir tónica en los bares, como fumar mentolado o comprar el ABC, es característico de viejos y puretas, debo reconocer que, desde el momento en que me cautivó el sabor amargo de esta bebida, en mi nevera nunca faltan las reservas de estas latas amarillas. Precisamente el quid de la cuestión en la afición a este refresco, estriba en convencer al consumista de que aparque sus miedos a un lado, desestime la chocante amargura de inicio de la tónica, y beba un par de tragos más hasta acostumbrarse a su sabor suave y refrescante. Les aseguro que engancha.

Y ésta fue, precisamente, la misión que le fue impuesta al hoy reputado publicista Agustín Medina para idear la campaña encaminada a introducir en nuestro país el brebaje bicentenario de Jacob Schweppe.
Con el lema pionero “Aprenda a amar la Tónica“, poco podía imaginar el actorcillo francés escogido para darle rostro, que se pasaría doce largos años seduciendo a incautas chavalinas, a golpe de pajita, a lo largo de 50 spots.


Bernard Lecoq, que así se llamaba en realidad el anónimo personaje, guapito de cara y con gafas de Clark Kent de marca Benetton, pasó con su triunfo comercial a engrosar el imaginario colectivo nacional, junto a otros monstruos mediáticos desconocidos procedentes de la publicidad, como el Mayordomo del algodón o el entrevistador del jodido helicóptero de Tulipán. Pocos recuerdan ya el fallido intento de explotar su popularidad con la película “Un pasota con corbata” (otro horroroso subproducto del patético cine cañí de los 80), ni su extenso currículo previo y posterior -Premio César incluido- al rol de miope treintañero de frente despejada, con su sempiterno botellín y sus diálogos pseudopicantillos que tanto hacen rezumar al impresionable público femenino. Bernard Lecoq, el perfecto pijocanalla coleccionista de bragas y de gases estomacales, fue y será siempre en España “el Hombre de la Tónica“, aquél que el día que muera será noticia del apartado Curiosidades pasados veinte minutos del Telediario, cuando todos los espectadores talluditos dirán aquello de “¡coño! ¡el de la Sweps!” o “¿y dónde cojones se había metido este tío?”. Pues entre otras muchas -a destacar por su extravagancia- interpretando una pérfida versión de un maquiavélico Felipe González en GAL en 2006, el film patrocinado por el periódico El Mundo, ante la falta de redaños de los filoprogres actores hispánicos a osar dejar mal al PSOE.

House no lo hace mal, Carlinhos Brown resulta irritante, Adrien Brody sencillamente es infame, pero Hombre de la Tónica sólo habrá uno. No traten de remedarlo cuando pidan su próximo Gin Tonic.

Da fe el doble de culo de Noriega.

Saludetes e moi boas noites.

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Blendi

24 agosto 2009

Suele pasar, cuando rememoras algunos -para ti- incunables de tu infancia, que determinados detalles que creías tú generalizados y comunes para la inmensa mayoría de tus coetáneos, son en realidad fragmentos de recuerdos de ámbito particular, local, circunscritos al pequeño círculo de tus íntimos y familiares. Sucede así con el -para mi- mítico dentífrico Blendi, pasta infantil de higiene bucal, olvidado o descoñescido por muchos a los que he consultado, que yo descubrí por primera vez junto a los cepillos en el vaso de enjuagar de mi primo Santi, pervirtiendo la monótona sobriedad del único y trino Licor del Polo habitual que hube conocido hasta entonces.

Biba's in da house

Biba's in da house


Con un envoltorio de cartón de diseño erótico-festivo, salpicado de viñetas de comic protagonizadas por un horroroso castor aún más deficientemente ilustrado que el polimorfo Cobi, el mayor atractivo de Blendi residía fundamentalment en su maravilloso sabor a fresa achiclada, idéntico a si te lavases los piñones con pasta de Palotes derretidos. Recuerdo, salivando por los poros cual perro de aguas de Pavlov, cada fin de semana primaveral que pasábamos en comanda con mis tíos, allá por la Sierra de Guadarrama, en los que los domingos, tras el último turno de baño, lucía el tubo de Blendi literalmente ordeñado, estrujado a conciencia, adherido el contenido a mis paredes estomacales y a las de mi hermano, que devorábamos a pachas. Revisando a día de hoy ciertos conceptos medicinales, no me cabe duda que, aquel empalagoso pastizal de dientes color rosa, no sólo no debía de ser sano sino que, a buen seguro, debía provocarte unas caries como los túneles de la M-30. Algo así como la marca de dentífrico que te recetaría el sádico y maléfico único dentista entre diez que no te recomienda masticar chicle sin azúcar. Hasta una vez lo untamos sobre pan a falta de Nocilla, tan delicioso llegaba a parecernos su sabor.

Las cutrehistorietas publicitarias del superhéroe Biba Blendi, que así se llamaba el castor con gorra rapper e impolutos incisivos que, en su versión actualizada, sigue ejerciendo de logotipo junto a las letras arco-iris, eran lo más pobre, rancio y rupestre que diseñador alguno pudo dibujar, sólo a la altura, si acaso -por su colorido esquizofrénico y su sin par simpleza argumentativa- de la legendaria Gorda de las Galaxias. Tan y tan Q-3, insisto, que convencido estaba de que la Blendi debía ser por fuerza española, auspiciada por Alcampo, PRYCA, Continente o alguna de estas superficies gabachas que confian al fabricante nacional las producciones de más infame coste, pero NO. Cágate lorito que resulta que la pasta de dientes Blendi de BLENDAX era y es alemana, del valle del Rhin, y aún subsiste en pleno albor del segundo decenio secular bajo el protectorado de la descomunal Procter&Gamble, modernizado el jodido mamífero roedor con un toque gangsta, luciendo tóO sHul0 la gorrilla al revés. Que toda esta sarta de nimiedades comerciales, no les quepa duda, las he extraído de Sir Google, a quien jamás agradeceré en suficiencia los orgasmos para con el frikismo pervertido que caracteriza a éste, su infiel articulista, que rescata entre caudalosas eyaculaciones, del Flickr de algún degenerado alma gemela y para todos ustedes, uno de los psicodélicos anuncios citados, que bien merecen el post.

Blendi, the TBO

Reciban un muy cordial saludo y tengan todos buenas noches.